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Otitis infantiles ¿por agua?

17/06/2014
¿es necesario proteger las orejas de la entrada de agua?
El oído es el órgano que se encarga de captar el sonido y transmitirlo al cerebro, que es el que lo interpretará. Está localizado en el interior del Hueso Temporal, alojado en unas cavidades que la protegen de agresiones externas y formada por tres partes, denominadas oído externo, medio e interno.

El oído externo está formado por el pabellón auditivo y por el conducto auditivo externo (CAE), cerrado en su fondo por una membrana, el tímpano, que lo separa del oído medio. Las paredes del CAE están recubiertas por una fina capa de piel, la afectación de la cual -ya sea por motivos infecciosos o inflamatorios- constituirá lo que genéricamente denominamos otitis externas. El tímpano cierra el fondo del CAE y lo separa del oído medio. Es una membrana que actúa como la de un tambor, transmitiendo las ondas sonoras al interior, pero también aislando al oído medio del ambiente externo.
El oído medio está formado por un sistema de cavidades comunicadas entre sí. La principal se denomina caja timpánica y constituye una auténtica caja en la que un lado es el tímpano y el lado contrario la frontera con el oído interno. Ambos lados están unidos por la cadena de huesecillos, que transmite la vibración del tímpano al oído interno. Pero, para que este sistema funcione correctamente, es necesario que la presión del interior del oído medio sea igual a la presión ambiental, equilibrio de presiones que se consigue a través de un conducto, la trompa de Eustaquio, que comunica el oído con las vías respiratorias, y que constituye el eslabón principal en la patología ótica en la infancia. La obstrucción de esta trompa impedirá el equilibrio de presiones y en consecuencia, a través de un complejo mecanismo, el oído medio secretará un líquido mucoso que se acumulará produciendo la denominada otitis media secretora u otitis serosa, que es la entidad básica en la patología ótica infantil.

El tercer segmento es el oído interno, que aloja unas estructuras membranosas. Una de ellas se denomina cóclea y está relacionada con la audición; la otra se denomina vestíbulo o laberinto y está relacionada con el equilibrio. De aquí emergen el nervio auditivo y el vestibular, que trasladarán al sistema nervioso central los impulsos correspondientes. Esta parte del oído no tiene ningún contacto directo con el exterior, por lo cual es difícil su contaminación por agua, pero sí que se puede ver afectada a consecuencia de una complicación de una otitis media. Son casos excepcionales pero peligrosos y la aparición en el curso de una otitis de vómitos, zumbidos, desequilibrio o cefaleas tiene que ser motivo de atención urgente.

Establecido este esquema, es fácil comprender donde y porque puede influir el baño. En el oído sano, el agua contacta con la piel del CAE y con el tímpano. Estas son las estructuras sensibles, pero para que se desarrolle la enfermedad hará falta que exista una lesión previa de estas zonas: dermatitis o cualquier otra patología de la piel que la haga más sensible a la humedad, predisposición personal o patología del CAE que dificulte la evacuación del agua una vez haya penetrado (osteomas de conducto, exostosis u otras estenosis) manteniéndose el CAE húmedo demasiado tiempo, dado que parece demostrado que la persistencia de humedad en el CAE facilita el crecimiento de determinados gérmenes, que cuando colonizan la piel provocarán una otitis externa, tan típica en verano. Por otro lado, un tímpano sano e íntegro impedirá que el agua llegue al oído medio por el que, en estos casos, no hay nada que temer; en cambio, si la membrana está perforada o su estructura está debilitada por infecciones previas, su capacidad de aislamiento mengua y podremos tener entonces problemas de otitis media por el contacto del líquido con la mucosa del oído medio, que no está preparada para ello.

Un problema diferente lo constituye la inmersión submarina: los cambios de presión, incluso a muy pocos metros (a 2-3 m de profundidad ya se puede notar la diferencia de presión) tienen que ser compensados por el mecanismo de igualación de presiones que ejerce la trompa de Eustaquio (equipresióntubarica). Un trastorno a este nivel puede producir fácilmente, mucho más del que se suele creer, problemas inflamatorios en el interior del oído medio, con la consecuente otitis secundaria. Pero este mecanismo no es un problema de entrada de agua, sino de presión ambiental, que no se resolverá con la colocación de tapones en los oídos.

Otro tema muy habitual son los niños intervenidos con implantación de drenajes transtimpánicos. El drenaje transtimpánico es el sistema utilizado para corregir los problemas derivados de una obstrucción de la trompa de Eustaquio que no haya respondido a otros tratamientos y consiste en la colocación a través del tímpano de un tubo de drenaje que comunica directamente el oído medio con el CAE. Equivale a una perforación timpánica y, por lo tanto, estaríamos ante una situación de "no agua". Sin embargo, existen en el mercado diferentes modelos de prótesis, y alguno de ellos permite el baño sin protección. Hay modelos -como por ejemplo una válvula incorporada a la luz del drenaje- que permite la salida e impide la entrada de líquido, pero a la práctica su uso es muy restringido porque frecuentemente se obstruyen. En otros casos la impermeabilidad se basa en la forma y composición del tubo, que facilita la producción de una burbuja aérea por tensión superficial en la luz del tubo cuando se llena de agua, impidiendo así el paso del líquido. Se trata de un mecanismo no aceptado por todo el mundo pero, en general eficaz y la inmensa mayoría de niños portadores de este tipo de drenajes se bañan sin protección y sin problemas.

En conclusión, el contacto del agua con un oído completamente sano no tiene que representar ningún riesgo específico que necesite prevenir, pero en el caso de que exista alguna patología del oído externo y ocasionalmente en patologías del oído medio, conviene tomar precauciones mediante la oclusión de tapones oclusivos en los oídos. En cualquier caso la opinión de su pediatra será  la que le oriente sobre su necesidad.

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