El Asma

22/03/2015

 

El asma es una enfermedad caracterizada por la obstrucción bronquial reversible, cuya prevalencia y presentación es cada vez mayor en niños y adolescentes, afectando al 10 por ciento de la población infantil en países industrializados y hasta el 15% de la población pediátrica mundial. Actualmente el asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia.

En España la prevalencia de asma es de 11% entre los 6 y 7 años, 9% en los adolescentes entre 13 y 14 años y alrededor de un 5-7% de la población adulta. Más del 50 % del asma en adultos y del 80 % en niños son de causa alérgica. Se estima que un 7-10% de los niños padecen asma grave y que la mayoría de ellos no están identificados ni controlados correctamente.

Por tanto, los principales desafíos en el manejo del paciente pediátrico con asma alérgica grave son el diagnóstico temprano, el buen control de la enfermedad y la prevención de futuras exacerbaciones que representan un riesgo en la desfavorable evolución del mismo.

El asma alérgico es la respuesta inmunológica a determinados alérgenos inhalados por vía respiratoria como el polen, ácaros del polvo, partículas de la piel de gato y del perro, o provocada por la ingestión de ciertos alimentos o aditivos, y puede estar también desencadenada por estímulos como el humo y el aire frío.

Además de estos factores de exposición ambiental, existe una predisposición personal para el desarrollo del asma que depende de factores genéticos y del entorno del paciente asmático. Un factor muy importante es la atopia (predisposición hereditaria para producir inmunoglobulina IgE frente a alérgenos) Hasta el 50 % de los pacientes atópicos llegan a desarrollar asma, principalmente antes de los 3-4 años de edad, minimizándose este riesgo a partir de los 10 años de edad.

La exposición precoz a alérgenos condiciona la sensibilización pero no es responsable del desarrollo de asma. No todos los niños sensibilizados acabarán padeciendo asma y hay que considerar importantes factores que pueden influir en la evolución como el asma y tabaquismo materno, la prematuridad y el bajo peso al nacimiento, los contaminantes ambientales ó el efecto beneficioso protector de la lactancia materna.

El asma se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria (crisis o ataques), generalmente asociados a otros síntomas como tos, pitidos al respirar y sensación de ahogo. La intensidad de los síntomas varía según la edad. En los niños la tos puede ser el único síntoma de asma y la manifestación de inicio de la enfermedad. En el adulto aparece dificultad para llenar el pecho de aire, respiración silbante y presión en el tórax.

Hay que hacer un diagnóstico médico basado en la historia clínica, el comienzo y las manifestaciones de los síntomas: modo y tiempo de presentación, número de crisis, intervalos entre las crisis, desencadenantes, periodo estacional, evolución de la enfermedad y una anamnesis pediátrica general para poder hacer un diagnóstico diferencial con otras patologías respiratorias.

Ante la sospecha de  asma en la infancia se debe realizar una espirometría basal y con broncodilatador (inhalar un fármaco para dilatar los bronquios) y comparar ambas espirometrías con el fin de demostrar que la obstrucción de la vía aérea es reversible.

Es necesario realizar un diagnóstico etiológico, dirigido a encontrar la causa ó causas  desencadenantes de los síntomas. Una vez identificadas, estaremos en condiciones de decidir e iniciar el tratamiento óptimo, que actualmente está basado en la Inmunoterapia, bloqueando la respuesta alérgica y modulando la progresión a asma grave, lo que repercute en una minimización de la actividad de la enfermedad y en una óptima calidad de vida para el paciente.

En la Clínica Santa Elena, la Unidad de Alergología dispone de todos los medios y pruebas complementarias para su diagnóstico, tratamiento y posterior control.

 

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