Actividad Física y Gestación. Últimos Conocimientos Científicos

16/05/2017

De lo que, a día de hoy, no cabe duda, es que el ejercicio durante el embarazo es saludable y necesario. Contrariamente a lo que hace años se afirmaba respecto a la necesidad de un “obligado” reposo relativo de toda mujer embarazada, basándose en la menor tolerancia al esfuerzo físico de las mismas, los más recientes estudios afirman que es conveniente una actividad física moderada en el periodo gestacional. Se ha visto que dicho ejercicio reporta beneficios tanto a la madre –evita la ganancia excesiva de peso, la HTA, la DM gestacional... - como al feto -disminuyendo por ejemplo el riesgo de macrosomía-.

 

La falta de apoyo científico para llevar a cabo recomendaciones claras, ocurre cuando se refiere a dos puntos principalmente: el primero, la edad gestacional; el segundo, la intensidad de la actividad física.

 

Respecto a las semanas de gestación, la mayoría de artículos y guías, hacen referencia a la actividad a partir del 2º trimestre de gestación. En lo que al primero se refiere, no hay suficientes datos como para pautar una línea de trabajo, si bien es cierto que no parece ser perjudicial la actividad moderada y, en algunos casos, se reportan beneficios importantes.

 

Y si hablamos de intensidad, la recomendación general tanto para el Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), así como para la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO) es la realización de, como mínimo, una actividad física moderada, unos 30 minutos diarios. En nuestro país, la guía práctica de control prenatal publicada por la Según la SEGO (Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología) afirma que “Es conveniente realizar un ejercicio moderado […] No se recomienda la practica de deportes violentos, de competición o que causen fatiga”

 

Sin embargo, nuevos estudios llevados a cabo con gestantes deportistas a nivel olímpico, por ejemplo, comienzan a tratar de demostrar y defender que, en mujeres con una actividad física previa al embarazo intensa o de competición, podrían mantener dicha actividad (con las precauciones y controles necesarios), puesto que no parece suponer un riesgo neonatal posterior cuando ésta se realiza a partir de la semana 17 de embarazo y, de hecho, parece igualmente lograr algún beneficio materno-fetal.

 

Concluir, por tanto, que el ejercicio moderado, regular, durante los dos últimos trimestres, es más que recomendable. Fuera de estos supuestos, si bien no habría una contraindicación absoluta y parece reforzarse cada vez más la idea de la ausencia de riesgos materno-fetales, faltarían estudios que respalden la hipótesis de la conveniencia y seguridad de una actividad física más precoz y/o intensa.

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